14 nov. 2010

La salud mental y la Palabra

Los problemas de la salud mental interfieren en la vida en general. Sin la oración y la consejería espiritual, las enfermedades mentales conducen a fracaso escolar, abuso de sustancias, discordias familiares, violencia o incluso suicidio.


La salud mental por la OMS es definida como: "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". Pero también la OMS, considera que no es todavía una definición oficial. Las diferencias culturales, evaluaciones subjetivas, y la competición de teorías, hacen difícil definir "la salud mental".

La salud mental y las enfermedades mentales no son excluyentes. Este Ministerio de Prevención concibe que la ausencia de un desorden mental, no necesariamente es un indicador de contar con salud mental (probable por el desconocimiento de la variedad de estados mentales aún por definir, y la corta edad de la ciencia médica en general y de su especialidad específica que es la psiquiatría).



¡Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante ti, Yahveh, roca mía, mi redentor!.      Salmo 19 (18):14

Iluminación. Jesús enseña y sana.


"Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán".   (Mateo, 4:23-25).


Ver. La situación.


Este Ministerio de Prevención presenta un panorama general de la situación analizada.


En el documento "La Salud Mental en México", se refiere que los índices de enfermos mentales en México tienden a aumentar cada día, debido a problemas como la pobreza, la violencia, el aumento de las adicciones y envejecimiento de la población. 


La doctora en psicología social Medina Mora directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, señala que: "algunos estudios que han analizado las barreras para buscar atención demuestran que las principales razones para no hacerlo están relacionadas con la creencia de que el tratamiento al que se tiene acceso no es bueno para manejar un problema mental (58% de los hombres y 68% de las mujeres); que el acceso es difícil (16 y 22% respectivamente), así como la falta de información (8 y 14%)".



Voz Pro Salud Mental, menciona que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Psiquiatría, Ramón de la Fuente, en la población mexicana existen:

- 7% de personas con depresión.
- 1.6% con Trastorno Bipolar.
- 1% de personas con Esquizofrenia.
- Más del 1% con Trastorno Obsesivo compulsivo.
- 7% Trastorno de angustia y pánico.



Más grave aún resultan las cifras de la OMS, según las cuales el suicidio –el cual se relaciona estrechamente con enfermedades mentales- ocupa el quinto lugar en la población joven a nivel mundial y en México el INEGI lo reporta en segundo o en tercer lugar, dependiendo la entidad federativa.


La OMS en su documento de Estrategia de cooperación refiere que: Persisten marcadas iniquidades estructurales históricas y una concentración del ingreso que han determinado inequidades al acceso del servicio básico, oportunidades y participación social.


En el área médica, se considera un trastorno cuando la intensidad de los síntomas alcanzan un umbral suficiente para generar disfunción en alguna área de la vida de quien lo padece.


La OMS muestra algunos datos de la salud mental
  1. Cerca de la mitad de los trastornos mentales se manifiestan antes de los 14 años. Aproximadamente el 20% de los niños y adolescentes del mundo tienen trastornos o problemas mentales. Las regiones del mundo con los porcentajes más altos de población menor de 19 años disponen de menos recursos de salud mental. La mayoría de los países de ingresos bajos y medios cuentan con un solo psiquiatra infantil por cada millón a cuatro millones de personas. 
  2. La depresión se caracteriza por una tristeza y una pérdida de interés constantes, que se acompañan de síntomas psíquicos, comportamentales y físicos. Está clasificada como la causa más importante de discapacidad. 
  3. Por término medio unas 800 000 personas se suicidan todos los años, el 86% de ellas en países de ingresos bajos y medios. Más de la mitad de las personas que se quitan la vida tienen de 15 a 44 años. Las tasas más altas de suicidio es entre los varones de los países de Europa del este. 
  4. Las guerras y otros desastres de gran envergadura tienen un gran impacto en la salud mental y el bienestar psicosocial. La incidencia de los trastornos mentales tiende a duplicarse después de las emergencias.
  5. Los trastornos mentales figuran entre los factores de riesgo de las enfermedades transmisibles y las no transmisibles. También pueden dar lugar a traumatismos no intencionales o intencionales. 
  6. El estigma que pesa sobre los trastornos mentales y la discriminación de los enfermos y sus familiares hacen que las personas no soliciten atención de salud mental. En Sudáfrica, un estudio del Gobierno mostró que la mayoría de la gente pensaba que las enfermedades mentales estaban relacionadas con el estrés o con la falta de fuerza de voluntad más que con trastornos médicos. Contrariamente a lo que se podría pensar, los niveles de estigma son mayores en las zonas urbanas y entre las personas con un nivel de educación más alto. 
  7. Las denuncias de violaciones de los derechos humanos de los pacientes psiquiátricos en la mayoría de los países son frecuentes. Esas violaciones incluyen la coerción física, la reclusión y la privación de las necesidades básicas y la intimidad. Pocos países cuentan con un marco legal que proteja debidamente los derechos de las personas con trastornos mentales. 
  8. Existen grandes diferencias en cuanto a la distribución de los recursos humanos para la atención de salud mental en el mundo. La escasez de psiquiatras, enfermeras psiquiátricas, psicólogos y trabajadores sociales son algunos de los principales obstáculos que impiden ofrecer tratamiento y atención en los países de ingresos bajos y medios. Los países de ingresos bajos cuentan con 0,05 psiquiatras y 0,16 enfermeras psiquiátricas por cada 100 000 habitantes, mientras que en los países de ingresos altos esa cifra es 200 veces superior. 
  9. Para que aumente la disponibilidad de servicios de salud mental, hay que superar cinco obstáculos clave: la no inclusión de la atención de salud mental en los programas de salud pública y las consiguientes consecuencias desde el punto de vista de la financiación; la actual organización de los servicios de salud mental; la falta de integración de la salud mental en la atención primaria; la escasez de recursos humanos para la atención de salud mental, y la falta de iniciativa en el terreno de la salud mental pública. 
  10. Los gobiernos, los donantes y los grupos que representan a los agentes de salud mental, los enfermos mentales y sus familiares tienen que trabajar de consuno para que aumenten los servicios de salud mental, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios. Los recursos financieros que se necesitan son relativamente modestos: US$ 2 por persona por año en los países de ingresos bajos y US$ 3 a 4, en los de ingresos medios.
Juzgar. A la luz de la Palabra.

Hace aproximadamente un siglo cando se empiezan a postular teorías respecto de la conducta humana, el mundo relajó su moral, la culpabilidad y responsabilidad del ser humano, y se relacionó que el problema de las enfermedades mentales, es que fueran víctimas de las circunstancias, osea un mundo fuera del hombre y menos en él.


En el último o siglo se sustituyeron términos como el de persona alcohólica, asesino, homosexual, etc., y ahora se habla de enfermos mentales. La Biblia dice, por ejemplo, que el homosexual no es un enfermo, es un pecador que ha decidido él responsable y libremente dedicarse a éste estilo de vida. 


Desde Adán y Eva, cuando le hizo saber Adán a Dios que: "...la mujer que tú me diste...", vemos como desde el principio de la creación el hombre quiere traspasar la responsabilidad de sus acciones a sus semejantes. Así, nunca se tendrá una salud mental hasta dejar de culpar a todos alrededor y asumamos nuestra responsabilidad de lo que si yo, soy ahorita así, es porque yo lo he escogido ser.


En la palabra el tema de sufrimiento y enfermedad se observa estrechamente relacionado con el de la naturaleza y origen del mal, se reconocen diversas causas y es uno de los resultados del pecado del hombre.

En este relato de la caída del hombre en Génesis muestra claramente que poco después, el hombre conoció la inseguridad, el temor, el dolor y luego la "angustia mental" (Gn 4:13). Factores imprescindibles de lo que al día de hoy se forman parte como factores desencadenantes o activadores de los síntomas de los trastornos mentales.

Las fuentes o causas (en el área médica su análogo es la etiología o factores de riesgo) para la existencia de las enfermedades son tres: satanás, el pecado y la maldición. Primero, hay un momento en que el diablo nos oprime causando enfermedad (Marcos 9:25). Segundo, como resultado del pecado cometido consiente o inconscientemente provocando enfermedad. Tercero, por la rebelión en contra de la ley de Dios, somos malditos y en consecuencia padecemos enfermedad durante nuestra vida (Deuteronomio 28:58-62).

La relación directa entre el pecado y el sufrimiento se torna compleja, pero en general a las naciones que obedecieran a Dios se les prometió que se verían libres de enfermedades. (Lv, 16:14-16). Así también, Dios misericordioso, salva a su pueblo mediante su Mesías-Salvador. Pero recordemos que nadie puede ir al padre si no es por Jesucristo que nos aclara: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no por Mí" (Juan 14:6). Se puede decir que la sanidad de los enfermos fue uno de sus ministerios.


De acuerdo a la bendita Palabra (La Biblia), un ministerio de Jesús es la sanidad de los enfermos, y en consecuencia, esto es un gran regalo y bendición que Dios ha dado a la humanidad.


En el Antiguo Testamento tenemos algunas analogías sobre la forma de representar a Cristo quien nos redimió de nuestras enfermedades; como el cordero de la Pascua (Exodos 12, Número 9), el árbol que transformo el agua amarga a dulce (Exodos 15) y serpiente de bronce hecho por Moisés (Número 21:4-9).


Dos cosas hace Jesús dondequiera en su ministerio: es el perdón de pecados y la sanidad. Cada vez que Cristo sana a alguien liga al perdón del pecado como algo inseparable, luego sana de la enfermedad completamente (Marcos 2:9,10).


Como Jesús estaba destinado a recibir la sentencia de muerte, aún en la cruz, ¿había alguna necesidad en él de ser azotado y rasgar su cuerpo?. La Biblia, nos dice que él fue azotado para llevar en él las enfermedades. Con el azote él nos redimió de nuestras enfermedades y de nuestras debilidades (Is 53:4; Ia. P 2:24).


El Actuar. Qué hacer.


En el Ministerio de Prevención se establecen tareas a realizar:


La condición previa a la sanidad divina es la oración, la fe y vivir nuestra vida de acuerdo a la Palabra de Dios. La Biblia registra muchos momentos de la Sanidad Divina por medio de la oración. 


Así en Santiago 5:14-15 tenemos "¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados".


De modo que los cristianos no debemos darnos por vencidos sino seguir en la oración persistentemente, para  entonces experimentar la Sanidad Divina.


La Sanidad Divina se puede manifestar por su propia fe o también de los otros. 


La Biblia nos dice que cuando los creyentes guardamos las Palabras de Dios, este nos protegerá de enfermedades (Exodo 15:26).


"Por mi parte estoy persuadido, hermanos míos, en lo que a vosotros toca, de que también vosotros estáis llenos de buenas disposiciones, henchidos de todo conocimiento y capacitados también para amonestaros mutuamente" (Rom 15:14). Amonestar es aconsejar, pero con verdades bíblicas con el propósito de que esa persona cambie su estilo de vida, mediante la palabra de Dios y sus promesas. 


La primera palabra que salió de la boca de Jesús, después de ser ungido por el Espíritu Santo fue "metanoia" (arrepiéntanse), que significa: cambien de manera de pensar. 


Es nuestro condicionamiento histórico lo que nos ha hecho creer que no podemos cambiar nuestra manera de pensar, por una parte nos fomenta prejuicios, y por otra, nos impide cambiar nuestra manera de pensar. 


Nunca había hablado Dios en forma tan cercana y definitiva como en su hijo Jesucristo, que conoce perfectamente al Padre, lo ha visto, lo ama y realiza su voluntad en favor de toda la humanidad; y en su ministerio atendiendo la salud mental.


"Y no os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto". (Ro 12:2). Vemos así, que el problema es no pasar suficiente tiempo en la Palabra.


"Poned estas palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, atadlas a vuestra mano como una señal, y sean como una insignia entre vuestros ojos" (Dt 11:18). En este Ministerio intentaremos a darnos cuenta de la necesidad de hablar y aconsejar a nuestros hijos donde quiera que nos encontremos. En ocasiones para que desprogramarlo de lo que les enseñan en las "mejores universidades" (que tampoco siempre se les enseña lo "mejor", así también de medidas de prevención).


En esencia, este Ministerio de Prevención concibe a la salud mental dentro de un marco que incluye estar liberados del pecado y de todas sus consecuencias y, permanecer en lo positivo, o lo considerado bienestar, y así obtener el otorgamiento de toda bendición espiritual en Cristo Jesús, (Ef, 1:3).


Ministerio de Prevención: Gloria a tí Señor Jesús.

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